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Cada vez que compras en línea o pagas con tarjeta en una tienda física, se activa un sistema complejo que verifica, autoriza y transfiere tu dinero en cuestión de segundos. Este mecanismo es el procesamiento de pagos, y entender cómo funciona te ayudará a tomar mejores decisiones para tu negocio o simplemente a comprender qué ocurre detrás de cada transacción.
En esta guía encontrarás todo lo que necesitas saber: desde los conceptos básicos hasta cómo elegir el proveedor adecuado para tu empresa.
El procesamiento de pagos es el conjunto de acciones técnicas y financieras que permiten transferir dinero desde la cuenta de un cliente hacia la cuenta de un comercio. Involucra la validación de datos, la autorización bancaria y la liquidación de fondos.
Ejemplo práctico: Cuando pagas con tarjeta de crédito en una tienda en línea, tu información viaja desde el sitio web hasta tu banco, que verifica que tengas fondos disponibles. Si todo está en orden, el banco aprueba la compra y los fondos se reservan para transferirse al comercio en los días siguientes.
Diferencia clave: Cobrar es recibir dinero; procesar es ejecutar todo el sistema que hace posible ese cobro de forma segura y eficiente.
El cliente introduce los datos de su tarjeta o selecciona un método de pago alternativo (transferencia, SPEI, billetera digital). Esta acción ocurre en el sitio web, aplicación móvil o terminal física del comercio.
Los datos se encriptan y se envían a través de una pasarela de pago hacia el procesador, que actúa como intermediario entre el comercio y las entidades bancarias.
El procesador comunica la solicitud al banco emisor de la tarjeta del cliente. Este banco revisa si hay fondos disponibles, si la tarjeta está activa y si la transacción no presenta señales de fraude.
El banco emisor responde con un código de autorización (si todo está en orden) o un mensaje de rechazo (si algo falla). Esta respuesta regresa al comercio en segundos.
Si la transacción fue aprobada, los fondos se transfieren desde el banco del cliente hacia el banco del comercio. Este proceso puede tardar entre uno y tres días hábiles, dependiendo del método y del país.
El ecosistema incluye varios actores que trabajan coordinadamente:
Comercio: La empresa que vende productos o servicios y necesita recibir dinero.
Cliente: La persona que realiza la compra y proporciona los datos de pago.
Pasarela de pago: La plataforma tecnológica que conecta al comercio con el resto del sistema. Encripta los datos y gestiona la comunicación.
Procesador de pagos: La entidad que ejecuta las transacciones, valida información y coordina con bancos y redes de tarjetas.
Banco adquirente: El banco del comercio, que recibe los fondos una vez liquidada la transacción.
Banco emisor: El banco del cliente, que autoriza o rechaza el pago según los fondos y políticas de seguridad.
Redes de tarjetas: Organizaciones como Visa, Mastercard y American Express que facilitan la comunicación entre bancos y establecen reglas de operación.
Aunque estos términos se usan indistintamente, cumplen funciones distintas:
Pasarela de pago: Es la interfaz técnica que captura y encripta los datos del cliente. Piensa en ella como la "puerta de entrada" por donde pasa la información de forma segura.
Procesador de pagos: Es quien ejecuta la transacción, se comunica con bancos y redes, y gestiona la autorización y liquidación de fondos.
Ejemplo visual: Si compras en una tienda en línea, la pasarela es el formulario donde ingresas tu tarjeta; el procesador es el sistema que verifica con tu banco si puedes pagar.
Error común: Muchos proveedores ofrecen ambos servicios integrados, lo que genera confusión. Sin embargo, son dos piezas distintas del mismo engranaje.
Existen diferentes modalidades según el método y la frecuencia:
Pagos con tarjeta: La forma más común. Incluye tarjetas de débito y crédito, procesadas a través de redes como Visa o Mastercard.
Pagos SPEI: Sistema mexicano de transferencias electrónicas interbancarias. Permite pagos instantáneos las 24 horas del día.
Transferencias bancarias: Transferencias tradicionales que pueden tardar más tiempo pero tienen menor costo para montos grandes.
Pagos recurrentes: Cobros automáticos programados, ideales para suscripciones o servicios mensuales.
Pagos internacionales: Transacciones entre países que implican conversión de divisas y cumplimiento de regulaciones adicionales.
La protección de datos es fundamental en cada transacción:
Tokenización: Los datos sensibles se reemplazan por un identificador único (token) que no tiene valor fuera del sistema. Así, aunque haya una brecha de seguridad, los datos reales están protegidos.
Encriptación: Toda la información viaja cifrada mediante protocolos SSL/TLS, lo que impide que terceros puedan leerla durante el tránsito.
PCI DSS: Estándar internacional de seguridad que establece requisitos estrictos para cualquier empresa que maneje información de tarjetas. Cumplir con PCI DSS es obligatorio para operar de forma legal y segura.
Prevención de fraude: Sistemas de inteligencia artificial analizan patrones de compra para detectar comportamientos sospechosos y bloquear transacciones fraudulentas en tiempo real.
Procesar transacciones tiene un costo que varía según el proveedor y el volumen:
Comisión por transacción: Generalmente un porcentaje del monto más una tarifa fija (ejemplo: 3.6% + $3 MXN por operación).
Fees ocultos: Algunos proveedores cobran por contracargos, suscripciones mensuales, setup inicial o integraciones adicionales. Es importante revisar el contrato completo.
Qué influye en el costo: El tipo de tarjeta (débito es más barato que crédito), el volumen mensual, el sector del negocio y si las transacciones son nacionales o internacionales.
Ejemplo real: Un comercio que procesa $100,000 MXN al mes con una comisión del 3.5% pagaría $3,500 en fees. Si negocia una tasa del 2.9%, ahorraría $600 mensuales.
Evita estos tropiezos al implementar soluciones de pago:
Elegir solo por precio: La comisión más baja no siempre es la mejor opción. Factores como tiempos de liquidación, soporte técnico y tasas de aprobación son igual de importantes.
No revisar tasas de rechazo: Algunos procesadores tienen índices altos de transacciones declinadas, lo que se traduce en ventas perdidas.
No considerar escalabilidad: Tu negocio crecerá. Asegúrate de que el proveedor pueda manejar volúmenes mayores sin degradar el servicio.
Mala experiencia de usuario: Un proceso de pago complicado o lento aumenta el abandono de carritos. La simplicidad es clave.
Antes de contratar, evalúa estos aspectos:
Qué evaluar: Comisiones, tiempos de liquidación, métodos de pago soportados, calidad del soporte técnico, facilidad de integración y reputación en el mercado.
Preguntas clave: ¿Cuánto tiempo tardan en depositar los fondos? ¿Qué pasa si hay un contracargo? ¿Ofrecen reportes detallados? ¿Tienen APIs documentadas?
Checklist para empresas:
El mercado mexicano tiene particularidades que debes conocer:
Particularidades del mercado: México tiene una alta preferencia por pagos en efectivo (OXXO, 7-Eleven) y meses sin intereses, lo que requiere proveedores que soporten estos métodos.
SPEI: Este sistema es clave para transferencias inmediatas y ha ganado popularidad gracias a su rapidez y bajos costos.
Regulación: La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) supervisa las operaciones. Los proveedores deben cumplir con normas locales de protección de datos y antilavado.
Oportunidades para empresas: El crecimiento del comercio electrónico y la bancarización digital están expandiendo las opciones disponibles para negocios de todos los tamaños.
Entender el procesamiento de pagos te permite optimizar costos, mejorar la experiencia de tus clientes y reducir riesgos operativos. No se trata solo de aceptar tarjetas, sino de construir un sistema confiable que impulse tu negocio.
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